Está demostrado que en los esfuerzos de intensidad máxima y corta duración y también en los deportes colectivos, la energía utilizada por los músculos proviene de las fuentes de ATP y fosfocreatina que están contenidos en ellos.
Sabemos que el ATP es la principal fuente de energía del organismo, pero, por desgracia, sus depósitos musculares son limitados. La ingesta de creatina aumenta de manera significativa las concentraciones intramusculares de creatina y de fosfocreatina. La consecuencia inmediata es el retraso del agotamiento de dichos depósitos musculares y a la vez, se facilita la resíntesis del escaso ATP.
También está demostrado que la ingestión de 3 gramos diarios de creatina durante un mes, aumenta hasta el 30% el contenido total de creatina intramuscular, pero si esta ingestión se realiza junto con una solución de carbohidratos de absorción rápida, la acumulación total puede aumentar hasta un 60%, es decir, el doble. Esto es así por el efecto estimulador de la insulina sobre el transporte muscular y plasmático de creatina.